Vegueries = Provincies (Publicat pel Diari de Tarragona, el 4 d’agost de 2010)

Vegueries = Provincies (Publicat pel Diari de Tarragona, el 4 d’agost de 2010)

30 novembre -0001 0:00 0 Comentaris

Durante la segunda legislatura parlamentaria catalana, un honorable  Conseller acostumbraba a cerrar nuestras discusiones con la siguiente frase: “usted vaya teniendo la voluntad política, que yo tengo el DOGC y la mayoría”. Superada la “enésima depresión post enmienda derrotada”, no podía sino agradecer aquella lección de lo que era gobernar. La oposición expone ideas, el gobierno dicta normas.

 

Por ello sorprende la aprobación de la Llei de Vegueries, porqué se han aprobado ideas, voluntades políticas, pero no normas, y cuando se legisla simplemente para exponer voluntades, se crea confusión en la ciudadanía y se incrementa la desconfianza en los que legislan y en la utilidad del voto. Cuando se legisla simplemente para demostrar que tenemos el derecho a decidir, pero ejerciéndolo decidimos que ya decidiremos cuando otros hayan decidido por nosotros –perdón por el trabalenguas-, el ciudadano enterado se descojona (“se desternilla; se troncha de risa”), el medio enterado aumenta su desapego hacia la cosa pública, a fuer de no entender nada, y el ausente no encuentra motivos para incorporarse al debate sobre su propio futuro.

 

Si además, por el camino, hemos conseguido levantar ampollas en el Aran, negándonos a encontrarle un anclaje propio en el entramado territorial, acorde con el Estatut; si hemos creado una nueva ecuación casi matemática, según la cual la provincia de Tarragona menos les terres de l’Ebre es igual a Camp de Tarragona, consiguiendo levantar de nuevo polémicas de campanario; y, para redondear, hemos dicho no a la veguería del Penedès, pero a cambio le damos un ámbito propio de planificación territorial, (con lo cual pasamos a tener 7 veguerías, pero 8 ámbitos de planificación), pues hemos hecho un pastel que no hay quien se lo coma.

 

El Tribunal Constitucional en su sentencia sobre el Estatut, y otras anteriores (la 32/1981, de 28 de julio, por ejemplo), i el Consell de Garanties Estatutàries en su dictamen previo sobre la Llei de Vegueries, no pueden ser mas claros: si se desea ir más allá de un simple cambio de nombre entre la Diputación provincial y el Consell de Veguería, es menester una ley orgánica de carácter estatal, dado que ello implica alterar los límites provinciales y, por ende, la representación política en las Cortes Generales.

 

¿Alguien se imagina al PSOE i al PP, recibiendo entusiasmados a los nuevos 12 senadores que les llegarían de Catalunya a partir del simple paso de cuatro provincias a siete veguerías, y a sus subsiguientes diputados i diputadas?; ¿no sería ello el primer paso para la “conversión” a las veguerías catalanas por parte de todas las comunidades autónomas españolas, mientras, eso si, seguirían criticando a Catalunya?. Vamos a ver: la organización administrativa de una nación, especialmente aquella que pretende hacer coincidir en un mismo territorio los mecanismos de cooperación local y los servicios de la Generalitat, es un tema demasiado serio como para tratarlo con la ligereza con que se ha hecho.

 

Claro que, tratándose el tema en la misma sesión plenaria en que se eliminaban las corridas de toros en Catalunya, alguien debió pensar que no estaría de mas un “brindis al sol”, aunque fuera a costa de una ley; eso si, ese alguien seguro que no es ni del Pirineu-Aran, ni de les Terres de l’Ebre, ni de la Catalunya Central, aunque podría muy bien ser … del Camp de Tarragona.