Cajas de ahorros. Independencia. Cohesión social. (Publicat al Diari de Tarragona, el dia 9 d’octubre de 2011).

Cajas de ahorros. Independencia. Cohesión social. (Publicat al Diari de Tarragona, el dia 9 d’octubre de 2011).

30 novembre -0001 0:00 0 Comentaris

Cajas de Ahorros. Independencia. Cohesión social.

 

Un conocido, compañero de viaje de mil batallas y bregador infatigable en entidades sociales diversas, me pregunta por el alcance social de las transformaciones de Catalunya Caixa. La respuesta es rápida: nos podemos quedar en el 10% de lo que hasta ahora se destinaba a obra social.

 

Un estudio de la Mesa del Tercer Sector nos indica que hasta el año 2009, por cada euro que el Estado aportaba a las entidades sociales, recibían siete de la obra social de las cajas. Si ello es así, las llamadas de socorro de Caritas, Cruz Roja, Banco de Alimentos, … están más que justificadas. Cuando nos están parando el país a golpe de mimetismo tedesco, cuando tenemos las tasas de paro más altas de los últimos 15 años y cuando más de 150.000 catalanes van a dejar de percibir la prestación por desempleo antes de marzo de 2012, las redes de soporte social privado pueden ver reducidos sus ingresos en más de un 70%. No nos lo podemos permitir.

 

Además, la desaparición del mapa financiero de nueve de nuestras diez cajas de ahorros, supone un duro golpe a las aspiraciones nacionales de Catalunya. La actuación del Sr. Miguel Angel Fernández Ordóñez (MAFO, para el gremio) en lo referente a la laminación de tejido financiero catalán, es un golpe tan duro para el país como lo fue la sentencia del Tribunal Constitucional con el Estatut. No es posible construir una nación sin disponer de un sistema financiero propio, y hasta hace unos meses Catalunya disponía de un modelo de cajas de ahorros susceptibles de convertirse en la base imprescindible para ello; ahora ya no.

 

Nuestro entrañable MAFO pasará a la historia como el hombre que se cargó esas “raras instituciones financieras” en las que sindicatos e impositores participaban de las decisiones de sus consejos de administración, y en las que aproximadamente un 25% de sus beneficios se destinaba a dar cobijo a los sin techo, a ayudar a personas en riesgo de exclusión social, a promocionar nuestra cultura sin coste para el ciudadano, a preservar la cohesión social, en definitiva. Para MAFO esto era una rémora, una anormalidad, y había que acabar con ellas. Es cierto que los desvaríos de algunos ejecutivos de allende el Ebro podían avalar su intervención, pero intervenidas aquellas cajas no hacía falta ir mucho más allá.

 

Cojamos Catalunya Banc como ejemplo. Una aportación de capital de 1.800 millones de euros se valora en un 90% del banco de nueva creación; ergo Caixa Catalunya, Tarragona i Manresa se valora en 200 millones de euros (10%).  Vamos a simplificar (que ningún auditor se rasgue las vestiduras, por favor!!!): la suma de La Pedrera, Mont Sant Benet, el Auditori de Caixa Tarragona, el centro de Les Planes de Son, la Fundación Alicia, las lagunas de L’Aufacada i La Tancada en el delta del Ebro, la reserva de Sebes, en Flix, el congost de Fraguerau, en el Montsant, más el 4%, aproximadamente, del territorio forestal catalán, valen solo 200 millones de euros, a juicio de MAFO. ¿Compramos?.

 

No nos engañemos, en Catalunya el proceso de liquidación de las nueve cajas ha obedecido –de inicio- a un criterio político tendente a acabar con un sistema financiero que se configuraba como propio, y ni el gobierno anterior ni el actual han movido un dedo para salvarlo. Me hubiera gustado ver al Pujol de los primeros años de mandato presidencial reaccionando contra aquella voluntad; no hubiera permitido que triunfara, seguro. Con ello MAFO ha conseguido desmantelar nuestro tejido financiero, laminar seriamente la contribución privada catalana a la cohesión social, y dejar en evidencia impotente al gobierno de Catalunya. Esperemos que, en nombre de la modernidad, no se le ocurra a nadie concederle la Creu de Sant Jordi.