De Londres a Nicosia (Publicat al Diari de Tarragona, del dia 25 de març de 2013)

De Londres a Nicosia (Publicat al Diari de Tarragona, del dia 25 de març de 2013)

30 novembre -0001 0:00 0 Comentaris

De Londres a Nicosia.

 

Han pasado sesenta años desde que en 1953 se firmó el Acuerdo de Londres. Lo suscribieron más de veinte países del bando aliado, junto a  los nuevos rectores de la política económica post-hitleriana. En síntesis, el acuerdo representó una quita sobre la deuda externa teutona del orden del 62%. Se trataba de no castigar al pueblo alemán, renunciando al cobro de la mayor parte de su deuda, con la finalidad de construir “una comunidad próspera de naciones”.

 

Por aquel entonces ni existía el euro, ni la perspectiva de una Europa unida. Ni tan siquiera se había firmado el Tratado de Roma, embrión de la Comunidad Europea. Entre los países que renunciaban al cobro de la mayor parte de sus créditos estaban Irlanda, Grecia, Italia y España. Vivir para ver.

 

Hitler, elegido democráticamente, había asesinado a muchos ciudadanos de los países acreedores. Las tropas alemanas habían arrasado su territorio. Y a pesar de ello se le perdonó la mayor parte de su deuda externa, en aras a la prosperidad. Ni los pueblos deben pagar por los delitos de sus gobernantes, ni el futuro de ningún país debe construirse sobre la base del rencor. Al gobernante delincuente hay que condenarlo, pero su pueblo no puede quedar estigmatizado por sus desmanes. Ahora, sesenta años más tarde, observamos como la sacralización del déficit cero y una actitud intransigente sobre la deuda externa, manda a muchos de nuestros conciudadanos al límite de la exclusión social. No los mata de manera cruenta, pero los empuja al miedo, a bajar los brazos y decir basta, a algunos hasta el suicidio. El sistema financiero alemán lidera esas políticas. Concretemos, la CDU, sí, pero con socialdemócratas y  liberales aplaudiendo.

 

Nuestra administración central tiene una deuda externa de aproximadamente 700.000 millones de euros. La de nuestra administración autonómica es del orden de los 46.000. Vamos a traducirlo: cada ciudadano de Catalunya debe al mundo unos 21.500 €, grosso modo. Querido lector: ¿se pone Vd. la mano en el bolsillo, y se responde sobre si puede pagarlos?.

 

La deuda externa española es el equivalente a la suma de todos los depósitos de ahorro y a plazo de todos los bancos españoles juntos, dejando a salvo las libretas a la vista y las cuentas en moneda extranjera. O sea: el Estado debe la misma cantidad de dinero que hemos sido capaces de ahorrar todos los españoles a día de hoy. Nuestras cabezas económicamente pensantes saben también muy bien que el consumo privado se retrae en porcentajes anuales cercanos al 2%. Saben también que el público se va a contraer, solo en el 2013, casi un 7’5%. Por eso cierran nuestros comerciantes. Por eso se reduce la producción. Por eso crece el paro. También saben que el ahorro se está reduciendo en más de un 4% anual. Que ya estamos viviendo de nuestros ahorros.

 

Y justo entonces se les aparece la idea genial: ¡si los ahorros aún les dan para vivir, vamos a quitárselos!. Manu militari, al margen de todo ordenamiento jurídico, se aplica un impuesto revolucionario a todos los ahorradores chipriotas, en nombre de la buena salud de los bancos alemanes. Un experimento. Si funciona en Chipre funcionará en otros países. La chapuza jurídica parece orientada a calcular la tasa marginal de paciencia de los europeos, frente a los desmanes de quienes pretenden gobernarlos. Hasta ahí podíamos llegar. Es la post-guerra.

 

Por eso ha llegado el momento de recordarle a la señora Merkel que su pueblo pudo asomar la cabeza, hace solo sesenta años, en Londres, gracias a la generosidad de sus vecinos. Una generosidad del 62% sobre su deuda externa. Si nos la aplicasen a los catalanes, a día de hoy, pasaríamos de deber aquellos 21.500 € por cabeza, a solo 8.170 €, y no haría falta dejar en la inanición a la ciudadanía de Nicosia.

 

Afortunadamente, como le gusta decir a nuestro director, la felicidad personal no depende de la prima de riesgo, ni del déficit, ni del euro. Feliz primavera.