Ideas y organización. (Publicat al Diari de Tarragona, el dia 26 de febrer de 2012)

Ideas y organización. (Publicat al Diari de Tarragona, el dia 26 de febrer de 2012)

Ideas y organización.

 

Una idea sin organización no avanza. Una organización sin ideas, no sirve de gran cosa. Viene esto a cuento de la pregunta de unos amigos sobre donde están los indignados, el movimiento 15-M. Uno creyó entender que por propia definición aquel movimiento no quería organizarse. Si nos organizamos nos asfixiamos, les oí decir. Si esto fuera cierto, que podría serlo, los agentes sociales organizados deberían reflexionar sobre como dar salida a la indignación social que representaba aquel movimiento, sin necesidad de situarse fuera del sistema.

 

No es tarea fácil. En muchos, demasiados casos, la mayoría de nuestros partidos políticos se han convertido en organizaciones sin ideas. Han tenido que crear fundaciones -al margen de la propia organización- para ver si las encuentran; las ideas, naturalmente. Es decir: en la actualidad, y salvo raras excepciones entre los partidos parlamentarios, las ideas que nutren su actividad no nacen de la militancia, sino de supuestos cerebros que analizan la sociedad a golpe de informe académico, encuestas de intención de voto, y discursos del referente europeo de turno. Obama o el Tea Party ya son para nota.

 

Hubo un tiempo, en Catalunya, que cuando los partidos políticos de amplio bagaje democrático elaboraban sus programas electorales, el linotipista preguntaba: ¿Qué ponemos en el apartado agrario?, y algún militante espabilado respondía siempre: “Apoyaremos las tesis de la Unió de Pagesos de Catalunya”. No estaba tan mal. La Unió pondría las ideas, y el partido político de turno su organización. Traducido a expresiones gramscianas la tesis parecía correcta: el sujeto al cual se dirigía el partido político, en el ámbito agrario, eran los afiliados a la Unió de Pagesos. Lo malo era que se confundían sustrato y sujeto. Vamos, como algunas empresas colectivas que, a falta de ideas, se abandonan a manos del gerente de turno para que las ponga, aunque ello les aleje de su propio  objeto social. Fracaso seguro.

 

Pues bien, si el movimiento de los indignados era expresión de un conjunto de ideas que, mezcladas a gusto de cada cual, generaban amplias simpatías, alguien debe ponerle organización para que avancen.  Y ellos no serán; ya nos lo han dicho: organizarnos es morir. Siendo así, uno desearía que los partidos, sindicatos, organizaciones sociales, … se lleven la semilla del 15-M a sus respectivos huertos, y las rieguen, y las mimen, hasta hacerlas florecer.

 

Ninguna organización de las actualmente homologables y representativas puede presumir de representar al 15-M. Aquel movimiento no es un movimiento unidireccional. Unos encuentros de plaza, que sientan juntos a aquellos que están contra el consumismo y a aquellos que están cabreados por no poder consumir, difícilmente van a encajar en una misma organización. Y ahí debe bucear la izquierda política y social, en un marco de amplitud de miras y de alcance territorial y soberanista. Pretender encajar la mayoría de ideas del movimiento de los indignados, en un ideario regional o estatal representaría, a mi modesto entender, castrarlas sin pedir permiso.

 

Lo que el 15-M puso sobre la mesa era el mantenimiento de los ideales europeos -aunque sea a fuer de franceses- de libertad, igualdad y fraternidad. Era el intento de purificar unos comportamientos democráticos, que han sido maleados de manera impura y a veces corrupta hasta convertir los vicios en norma y la transparencia en excepción. Era situar a la humanidad por encima de las patrias; al hombre/mujer por encima de los Estados; a la felicidad por encima del producto interior bruto; a la pacífica convivencia por encima del miedo. ¿Algún partido político se atreve con ello, sin miedo a tirar la primera piedra?; ¿o nos quedamos poniendo en el programa: apoyaremos las propuestas del movimiento 15-M y bajamos el telón?.  Lo dicho: las ideas sin organización se mueren, pero las organizaciones sin ideas … nos van a matar.